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JUANJO CALVO //

En el 2008 colaboré en la realización de un suplemento especial de PerúModa en la Revista Vogue. Tuvimos que realizar una sesión fotográfica con prendas de reconocidos diseñadores de moda como Jack Abugattás, Claudia Jiménez, Ana María Guiulfo, Gleny Castro y otros más. Aquí intervinieron también el recordado estilista Marco Antonio (pues fue en su local de San Isidro que se realizó la sesión), Guido Torres Brousset (director estilista de Marco Antonio y hoy Director del Certamen Miss Belleza Universitaria) y el fotógrafo de quien habla este artículo, Juanjo Calvo.

Han pasado varios años desde aquella época y he visto como ha sumado en su trayectoria, a través de la cual ha afianzando en diferentes especialidades de la fotografía, una de ellas, la de moda y hoy es un fotógrafo reconocido en el tema. Al hablarle de una posible entrevista, se vio interesado y más que contarnos una tema puntual (como pudo ser la fotografía), nos lleva más allá con su introspección.

Juanjo recuerda que de niño era muy sensible y creativo, sin dejar lo racional. Nació en el 71, de padres con gran sentido del humor, carisma y creatividad; cada uno desarrollado en un área distinta: mamá en la literatura y papá en la física. “Era un chiquiviejito que hablaba de mis teorías sobre todo. Era un enano que estaba mucho más próximo a un mundo rodeado de adultos, que de contemporáneos”, me cuenta Juanjo. “Llené mi cabeza sólo con fantasía y no muchas cosas concretas; sabía todo sobre animales, monstruos del espacio y carros de carrera con propulsión a chorro y nada sobre mis primos o abuela; cómo conversar o hacerme amigo de alguien. Era un niño felizmente solitario en una casa con jardincito y llena de cosas antiguas de mis abuelos. Si no estaba jugando ahí o viendo tele me quedaba extasiado viendo ilustraciones de animales exóticos en libros de mi abuelo o de mis primeros cuentos. Me encantaba el diseño de los tocadiscos de esa época, la publicidad, los peinados y vestidos de las modelos en las revistas, el sonido, el ritmo, las letras de las canciones, la presentación con colores retorciéndose de Ultrasiete, etc”. Definitivamente la parte creativa empieza a dar giros en su cabeza, sin pensar en su carrera visual que lo acompañaría y se volvería no solo su chamba, sino también su pasión.

A los 7 años, Juanjo se muda con la familia a Guayaquil. Fueron años difíciles por el ambiente hostil en la escuela debido a los problemas limítrofes con nuestro país vecino. “Era una casa nueva, sin recuerdos, sin escondites, sin azoteas. Hacía mucho calor y llovía. A los 12 ya podía alejarme en bicicleta y tomar buses. Empecé a ir al cine solo, algo que me fascinaba y solo volví a hacer cuando viví en Chile”, recuerda. Su vecina fue quien influyó en sus gustos musicales. “Ella recibía música de Estados Unidos y me enseñó sobre el new wave, De-Vo, B-52´s, The Cars y Blondie”.

Cuando estaba en la secundaria, Juanjo se afanó con la física preparándose para ser ingeniero, pero a los 17 entró -por casualidad- a una agencia de publicidad y su vida cambió por completo. Es así que decide regresar a Lima para estudiar en el IPP, donde se gradúa en Ciencias de la Comunicación. “Extrañamente trabajé en el departamento de cuentas de una agencia. Aprendí a usar Corel 5.0 y Photoshop 3.0 viendo a mis sufridos compañeros diseñadores, sintiendo lástima por ellos y lo injusto de su trabajo dentro de una agencia, hasta que mi inclinación natural me devolvió a lo visual, sumándome a la labor que hacían ellos. Un año después gané el Cannes Young Creatives de Perú y fui representando al país en el Festival de Cannes. Con ese premio me lancé a probar suerte en Chile y me quedé allá 6 años. Como director creativo me tocó dirigir las sesiones fotográficas de varias campañas, pero siempre pensé que las fotos que recibí podrían haberse hecho mejor. Me compré mi propia cámara y empecé a hacer las tomas yo mismo”. Fue allí que empezó todo…

Regresó al Perú en el 2007 y mientras consideraba su futuro en la red de agencias publicitarias locales, sus amigos, que seguían su foto blog, empezaron a ofrecerle proyectos. Como él mismo dice: “Fue la fotografía la que me eligió a mí”. Se define como apasionado y seguro en cuanto a desafíos en temas visuales y artísticos. “Nunca le he tenido miedo a ningún proyecto, pero sí respeto. Mis conocimientos los he desarrollado por mi mismo. He confiado más en mi instinto que en teorías y tendencias. Tengo una estética clara que tiene q ver con mi filosofia de vida y gustos personales. Odio la parafernalia, me gusta lo simple, me gusta el drama, lo excéntrico, estravagante; adoro la figura femenina y el poder que tiene la belleza, que es más imponente que cualquier otro talento o poder”, nos declara Calvo.

Su primer acercamiento a la fotografía de moda fue en el 2008. Desde que pudo, hizo fotos a mujeres, posando de modo exagerado, poco convencional, en lugares inusuales y sin ninguna intención más que la expresión. Alguien encontró interesante este enfoque y lo contrató para hacer fotos del lanzamiento de la tienda Nu (Larcomar). Realizó una sesión con modelos que colgaban desde el cielo enredados en telas. La palabra clave para una buena fotografía de moda según Juanjo es drama, algo que te genere una pregunta, algo que te desafía ó te pide protección. “Pienso que el fotógrafo de moda debe tener una sensibilidad artística de la que no es plenamente consciente y que coincide perfectamente con las fantasías y aspiraciones de un gran grupo de personas que quieren comprar y poseer algo”.

Juanjo ha hecho fotos para Gerardo Privat, Giuliana Testino, Fátima Arrieta, Titi Guiulfo, Amaro Casanova, Susana Piqueras, Itala Testino, entre otros diseñadores. Ha fotografiado a diversos personajes peruanos como Denisse Dibós, Connie Chaparro, Karina Calmet, Maju Mantilla… Una de sus fotografiadas que más recuerda es Cecilia Tait, a quien describe como “la única persona que conoce que puede ganar una medalla olímpica, ser una política respetable, vencer el cáncer y andar bien vestida siempre”.

El trabajo de David Lachappelle lo motiva y lo deprime en cierto aspecto, pero lo admira por el sentido nuevo e impactante que le dio al pin up, formato de fotografía que a Juanjo le encanta. Cuando vemos las fotos de Lachapelle podemos ver algo de él en las fotografías de montaje que tiene Juanjo, pero nos dice que ningún fotógrafo realmente influye en su estilo. “Son las imágenes de la infancia y adolescencia, las fotos de estrellas de Hollywood, las portadas de los álbumes de música disco, la publicidad de Maidenform, los videos de grupos new wave de los 80s, las películas del neorrealismo italiano, de la nouvelle vague francesa, el estilo dark de The Cure, las fotos de Bettie Page tomadas en Florida, y mil cosas más, con José José de fondo musical”, las influencias reales de este fotógrafo.

Según Juanjo, la tendencia actual en la fotografía es más natural, honesta, ligada más a lo conceptual, que usa elementos básicos, más enfoque en la naturaleza, juega con la luz natural. Nos confiesa que usa el photoshop “religiosamente”. Si le dieran a escoger un proyecto, él escogería hacer un registro de la belleza original de las distintas razas del mundo, con mujeres que creen su propio vestuario a partir de un mismo trozo de tela cruda. “Si pudiera fantasear, también me gustaría fotografiar a Jesús”, comenta.

Pueden ver su trabajo en su web www.juanjocalvo.com ó en su facebook.

Por: Sofía Kato

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